Falta poco para la Navidad y para el final de este 2010. Quizá por ello, porque hay que pegar la traca final de la fiesta, escuchar una buena canción antes de que enciendan las luces, pedir un deseo antes de tragar la última uva y brindar por los buenos momentos pasados y futuros, quizá por ello, merezca la pena decir la verdad, sólo porque es Navidad y en Navidad se dice la verdad. Y así poner en práctica un propósito para el 2011: acercarnos. Con todo el riesgo, sin que nos paralice el miedo, sin que nos precipitemos preparando el corazón coraza. Para qué dejarlo para 2011, por qué no finalizar el año por todo lo alto.
Nunca tendríamos que dar lugar a deberle a alguien una canción de amor. La merezca o no, hoy es siempre todavía.
Nunca tendríamos que dar lugar a deberle a alguien una canción de amor. La merezca o no, hoy es siempre todavía.
