martes, 29 de diciembre de 2009

Compromiso

Hace ya casi un año, el 13 de enero de 2009, escribí en otro space de estos cósmicos lo siguiente:
Pérdidas memorables

Sabéis eso que suelo decir acerca de mi memoria, que no puedo evitar recordar todo, que tengo un almacén mental espacioso que admite pilas y pilas de momentos, personas, nombres, títulos y más cosas que involuntariamente se han quedado ahí y que no puedo borrar pulsando un botón. He de reconocer que algunos de esos recuerdos se han quedado a fuerza de hacerlos presentes cada día en mis conversaciones y en mis fabulaciones. A pesar de ser, ciertamente dolorosos. No sé si es cuestión de obsesión, de fijación mental, de focalización, y acabarán cayendo en la sombra tras otros más recientes. Supongo que es así como funcionan estas cosas. Por otra parte, esta memoria que estoy describiendo como prodigiosa, casi, me ha ayudado bastante en cuestiones de estudio, así que algo bueno y algo malo. O quizás no haya nada de malo. A lo mejor se trata de aprender de lo vivido, de tener presente nuestra historia personal y de alegrarnos de cuando en cuando con la llegada de uno feliz desde un pasado remoto o reciente. Y el subconsciente... Ah, el subconsciente también actúa. Borges decía que "sólo una cosa no hay" y esa cosa es el olvido y cada día me doy cuenta de que por mucho que recemos por el olvido, que lo cantemos y que escribamos sobre él, es algo que no existe o que al menos no es definitivo. Nada está determinado al olvido, ni las personas ni las cosas que vivimos. Todo está ahí para ser rememorado, para ser sacado a bailar.

Hay una película de Woody Allen, "Otra mujer", que me emociona muchísimo siempre que la veo. Y es raro, como todas las emociones que no son reflejo directo de nuestra trayectoria, porque no sé qué hay en esta mujer, en Marion Post, que me conmueve. Pero hay una reflexión suya que me parece extraordinaria, que básicamente viene a preguntar: "¿un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?" Y creo que viene a esta memoria un significado: "recordar" procede del latín "volver al corazón".

Y es que todos hemos dado mil vueltas a esta cuestión, o venga, concretando, yo siempre lo he hecho. El otro día me encontré con este increíble poeta, José Emilio Pacheco y con este poema que expresaba lo que he andado repitiéndome (y repitiéndoos) durante, creo, ya meses:

Memoria
No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.
A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.
Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.
Y quizá este sea el último post de este extraño-año... Quizá el dichoso balance, los consabidos propósitos y los deseos imposibles quieren hacerse un hueco en este blog. Quizá así sea. Tal vez no es posible dejar de desear (afortunadamente), dejar de hacer planes, a pesar de que la vida no está diseñada para ello, ni comparar cuánto de bueno, cuánto de malo, si ha sido una buena cosecha o si, por el contrario, este año el vino nos ha salido peleón. En realidad, mirando atrás, mirando adelante, el único deseo sensato sea mirar menos y ver más la vida que nos rodea y el compromiso que nos une a ella. Compromiso, palabra que a unos agobia, sentimiento definitivo, que me proporciona hoy por hoy todo el sentido.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Autosugestión

"Qué frío bárbaro hace", se dijo Oliveira que creía en la eficacia de la autosugestión. El sudor le chorreaba desde el pelo a los ojos, era imposible sostener un clavo con la torcedura hacia arriba porque el menor golpe del martillo lo hacía resbalar en los dedos empapados (de frío) y el clavo volvía a pellizcarlo y a amoratarle (de frío) los dedos. Para peor el sol empezaba a dar de lleno en la pieza (era la luna sobre las estepas cubiertas de nieve, y él silbaba para azuzar a los caballos que impulsaban su tarantás), a las tres no quedaría un solo rincón sin nieve, se iba a helar lentamente hasta que lo ganara la somnolencia tan bien descrita y hasta provocada en los relatos eslavos, y su cuerpo quedara sepultado en la blancura homicida de las lívidas flores del espacio. Estaba bien eso: las lívidas flores del espacio. En ese mismo momento se pegó un martillazo de lleno en el dedo pulgar. El frío que lo invadió fue tan intenso que tuvo que revolcarse en el suelo para luchar contra la rigidez de la congelación. Cuando por fin consiguió sentarse, sacudiendo la mano en todas direcciones, estaba empapado de pies a cabeza, probablemente de nieve derretida o de esa ligera llovizna que alterna con las lívidas flores del espacio y refresca la piel de los lobos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Arde Troya

De repente, llega uno de esos días en los que de 10 canciones que escuchas, 7 parecen inspiradas en tu vida... Y se ofusca tu estado clarividente o al revés. Y hasta formulas tus propias tesis.

El amor es un anillo de fuego y quema... Maravillosa...




Y ahora digo yo (aunque aunque aunque...) joder, ¡NO ARDIERAS!

martes, 1 de diciembre de 2009

Dixi


Hay un momento en la vida de toda persona/gato en el que no se ve claro sino cristalino

jueves, 12 de noviembre de 2009

É totale...



Excepcional: 1. adj. Que constituye excepción de la regla común.
2. adj. Que se aparta de lo ordinario, o que ocurre rara vez.

En el mundo en que vivimos pocas cosas me parecen fuera de la regla general. Ains!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Una cuestión de mirada

La mayoría de gente piensa que el problema de cómo está el mundo lo tiene básicamente la pérdida de valores y la degeneración de los sistemas educativos. Y en mi opinión, no del todo profana en este caso, creo que es cierto. Lo complicado, algunas veces, es observar la raíz del problema y no asustarse... ¿Quién es ejemplo de valores para quién? Si la ética es algo de lo que partimos y, al parecer, enseñar ciudadanía y ética parece igual de peligroso que mostrar a un niño cómo hacer un cóctel molotov, digo, si nos importa más situarnos como clase social, miembros de un país y de una comunidad, pero siempre colocando nuestros pilares en el principio de confrontación, de diferencia respecto a los demás, me pregunto, ¿tengo derecho a asustarme?


Lo que me preocupa realmente es que la historia tiene esa tendencia que pone los pelos de punta a repetirse y no tanto por no recordarla (a veces sí), que de eso se encargan los libros, el periodismo, las películas, el arte en general, sino por no aprender y aplicar la correspondiente lección. Si un adulto recomienda a un niño que lea un cómic, que los hay muy buenos, como los de Astérix y Obélix, y de soslayo, como quien no sabe lo que dice (como de hecho es) le indica que eso que ellos leen, esos japoneses, los manga, deberían dejarlos de lado ya que en Europa tenemos obras mucho mejores que esas, digo yo que no siendo muy suspicaz, ese niño ya ha aprendido algo y no precisamente que leer una historia gráfica es muy recomendable.

Esta tarde he escuchado sobre Hannah Arendt y la teoría de la natalidad, básicamente, que cuando uno mira el mundo, debería hacerlo como un niño, con expectación, incertidumbre e ilusión, y que el embrutecimiento de la sociedad, la violencia, procede de una mirada vacía de todo esto, hastiada, que ya no es nunca más la de un inocente. Y he recordado lo que un querido amigo me dijo una vez, que aburrirse es un síntoma de hacerse viejo. Y lo malo es que quizá no sólo uno mismo cambia su mirada, sino que son otros los que proceden a ello, con el beneplácito de la sociedad y especialmente, quizá no sería mucho aventurarse, de su élite.

Si la máxima latina 'nihil novum sub sole', es cierta, también lo es que a toda regla le corresponde una excepción, pues como decía Góngora, cada sol repetido es un cometa, pero también es nuevo.




sábado, 24 de octubre de 2009

Indiviso y uno el anagrama

Mi abuela me contó una vez que cuando alguien se siente mal, no físicamente, sino con el ánimo por los suelos, la mejor terapia consiste en mirar el agua correr. Así de sencillo. Ya sea sentado frente al mar, en un puente, a la orilla de una acequia... Donde sea, pero con agua. Me parece un buen consejo. Escribía una vez, empujada por el recuerdo de Benedetti, que el “mar es un azar” y quién no ha sentido esa mística de hallarse ante algo más grande que uno mismo, más misterioso, más poderoso, capaz de la calma y también de la violencia.

Mucho tiempo después, cuando aún éramos estudiantes de la facultad, fuimos al cine a ver Roma, esa bella película de Adolfo Aristarain, y no podía dejar de llorar, aunque lo disimulaba uno de esos trancazos chungos que de vez en cuando pillo. Y es que Roma, el amor, era todo eso y más, era la madre de cada uno de nosotros y el sacrificio y la generosidad y todo lo incondicional. Y el futuro próspero y triunfal en los ojos. Y era Joaco (interpretado con emoción por José Sacristán) mirando el río correr, llegando a la conclusión, a lo definitivo, al anagrama.

Y como todo está conectado, por casualidad o causalidad, el otro día El secreto de sus ojos me recordó esa sensación de que hay un momento clarividente en la vida de cada uno. Qué bella película. No sólo está bien escrita, como todos los guiones de Juan José Campanella, sino que se convierte en una de esas obras que van de lo particular (un caso cerrado únicamente para algunos) a lo global (cuál es nuestra posición ante la justicia, debemos obedecer nuestras intuiciones, mirar a los ojos, seguir nuestra pasión...). En fin, una historia conmovedora (también removedora), que recomiendo a todos. Y un deseo: encontrar esa pasión en un mar de idas, venidas y distracciones. O que ella me encuentre. Nos encuentre. Y no miremos hacia otro lado.

sábado, 17 de octubre de 2009

Well, I'm not...

Ahora que aún no estoy en el crepúsculo de mi juventud y que faltan unos cuantos meses para que cumpla años, puedo permitirme ponerme un poco nostálgica hacia el futuro sin adivinarme. Hoy sí. El regustillo bittersweet de esta hermosa canción es ahora más dulce que amargo. Porque...


It seems so tragic, but it disappears like magic

viernes, 9 de octubre de 2009

Campo semantimental

Hay un amplio grupo de palabras que forman un campo semántico de todo lo que se siente y se disiente, de lo que se canta como bello, poético por recurrente, universal por humano, doliente por irremediable. A veces, nos regodeamos en ellas y sólo mencionarlas te pone en el interior un no sé qué que queda balbuciendo. Algunas de ellas son olvido, deseo, arrepentimiento, duda o perdón... Y según la palabra que elijamos para englobarlas, remedando al psicoanálisis, un juego tan obvio como efectivo (recuerdo cuánto desquiciaba a la Marnie de Hitchcock) estaremos revelando algo importante de nosotros mismos.

No obstante, una vez realizado el análisis semántico-sentimental, tendríamos sólo una visión parcial, cambiante, como al fin y al cabo somos, para bien. No me gusta que nos rindamos ante la predestinación de la humanidad, no me gusta que digan que hay que arrepentirse del error, buscar el perdón, trabajar para el olvido. Y no me gusta, porque el futuro no está escrito. Seguro que Marnie se cabreaba tanto por eso, por el dichoso encasillamiento.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

The time of our lives...

Mi infancia es un recuerdo de un patio, el de mi abuela... Es también el olor a arroz con leche, las regañinas de mi tía abuela María y el gesto siempre cariñoso de su hermana Carmen... Es el juego de las veintiuna y los balones atrapados en el tejado... Mi abuelo viendo deportes (todos) en la televisión y mi abuela trajinando de un sitio a otro... Son mis hermanos y mis primos haciendo de unos metros todo un campo de futbito... Los domingos de invierno en el cine, a ver cualquier película, sin prejuicios... Los veranos azules con nuestras bicis, gorras y tremendos rodillazos... Las noches jugando a polis y cacos, despreocupados, libres, seguros... Los cumpleaños con sandwiches de nocilla, los mezcletes (¿qué sale de la coca-cola, la fanta naranja y el limón?) y la ilusión de quedarte una noche más tarde de las diez a ver una película... Son también mis padres en su cuchicheo nocturno, contándose el día... Y también son las series de televisión, desde el Equipo A hasta Brigada central, pasando por la historia de amor favorita, la que preludiaba lo que sería mi afán por el género televisivo: Norte y Sur. Y es Orry Main, no... Es Patrick Swayze. Por eso, no sólo por cinefilia, también por la propia vida de uno, por lo que llamamos educación sentimental, no he podido evitar pensar en todo lo lejano y, en apariencia, perdido, que nos ha hecho como somos y nos emociona. Y nos acompaña. A pesar de la distancia, el tiempo y el adiós.



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Turn and face september, ch-ch-changes!

Septiembre tiene el color y el sabor de las películas de Woody Allen, pero sin Nueva York. Parece que confluyen todos los tiempos pasados en uno: el invierno, el futuro, el presente, la primavera, el otoño, el pasado, el verano... Y es que este último se ha marchado para no volver, al menos, hasta dentro de nueve no tan largos meses. Ups! Casi me entran ganas de cantar eso de “Quiero verano, no lo puedo resistir... oh oh!!”.

Pero esta entrada no pretende ser melancólica, al menos no voy a dejar que lo sea (con lo fácil que sería). Así que, propongo una lista de maravillosas cosas que dejamos atrás por fin y otras tantas que nos llegan.

Atrás quedó:

- El domingo en el que te quedaste sin playa y sin plan, sin nadie en la ciudad, sin pelis en el cine, sin bares donde tapear...
- Las cucarachas que sólo quieren caminar por el asfalto desierto...
- Las canciones del verano, la nueva versión del Jonathan y la del que tiene de tó...
- Los mementos de momentos de otros veranos perdidos, olvidados en el olvido...
- Las maletas llenas de ropa de vuelta de algún lugar: lavadora, secadora, tabla de planchar...
- Los mosquitos, esos pequeños cabroncetes...

Acá llega:

- La nueva temporada, no sólo de las series de ficción, sino de los auténticos seriales que pueden ser nuestras peripecias vitales...
- Regreso al curro, venga ya, no seáis mezquinos, que trabajar ennoblece, que hay un montón de libros que lo incluyen en su título: Los trabajos y los días, Los trabajos de Persiles y Sigismunda... Curiosamente no se me ocurren más! (Ains!)
- Las bufandas...
- Los amigos que se esparcen por el mundo turístico o playero y vuelven, con la frente marchita, pero contando miles de historias y dispuestos a contarlas delante de una cerveza...
- Las fotos...
- La ilusión de un comienzo...
- Los conciertos...

Y sí, diciendo todo esto, no puedo evitar recordar todo lo bueno que se marcha también:
- El mar, que nos ha acunado para la vida, y el reflejo de la luna en él...
- El tiempo libre para hacer nada y todo...
- El sol tostándonos en la arena...
- Las piñas coladas, mojitos y cubatas en una terraza...

Aunque me doy cuenta de que estas son cosas que podemos hacer el resto del año, sin el mismo encanto, quizá... Pero, como digo, no es un post de llanto por lo que se ha ido, sino de optimismo, de expectativa, ante lo que viene. Después de todo, como dice la Mala, “si la vida no me sonríe, yo le hago cosquillitas”.

lunes, 3 de agosto de 2009

Memento

Con la llegada de agosto parece que se puede considerar medio verano ya ido y he estado dándole vueltas a lo que representan las estaciones en nuestras vidas, pequeños ciclos que nos hacen empezar y acabar sin fin (con la ilusión de un sin fin, claro). Y he advertido que, por supuesto, todos los comienzos y finales son importantes pero, como digo, he notado que el verano siempre resulta, de alguna forma, trascendente.

El verano es una época extraña... El que se va a la playa o a la montaña, el que viaja, el que se escapa por el que no, en definitiva, llega al cierre de ese paréntesis estival, que da como resultado algo muy raro y es que el final del verano es el final de muchas cosas, ya sea de la despreocupación de la ocupación, de las tórridas temperaturas o ya de los amores, por qué no, que se lo digan a Nino Bravo, a Airbag, a la reciente Amaral o a Los Planetas, que no sólo pierden al final del verano, sino durante. Y esto es simplemente algo que recuerdo...

Sí, hay un sentimiento, una inquietud que se agudiza en verano, cuando la actividad laboral se frena, cuando el clima incita a salir, cuando el cuerpo y la mente se hallan más dispersos de lo normal. Y leyendo Caos calmo de Sandro Veronesi, he llegado a un capítulo en el que Pietro Paladini, su protagonista, pone palabras a este estado físico y mental: "sereno, con el corazón repleto de caos y de tranquilidad...".

Siempre me han encantado las definiciones paradójicas, el célebre muero porque no muero, en parte de por lo obvio, porque tienen algo de indecisión y eso me gusta. Puede que las paradojas sean un caos calmo también y no sólo viceversa... Y que nunca se sabe dónde puedes terminar o empezar. Y así es, en ocasiones, el verano. Y así es la vida. Como digo, esto es simplemente algo que recuerdo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Everybody's gotta learn sometimes

¡Feliz es el destino de las vírgenes vestales!
Pues olvidan al mundo y el mundo las olvida a ellas.
¡Brillo eterno de la mente inmaculada!
Cada oración aceptada y cada deseo renunciado

Alexander Pope


A pesar del eterno brillo de la mente inmaculada, de la felicidad de una existencia anestesiada, de la fe no perdida en la decepción, en el desengaño, hoy por hoy, reivindico la memoria.

Porque todos tenemos que aprender alguna vez... Aunque sea doloroso, aunque conlleve recordar cuando quieres olvidar. Porque esa es la única forma de cambiar nuestro corazón y mirar a nuestro alrededor. De reconocernos en el espejo. Aunque al final nos hallemos, como escribió Cernuda, ante "el recuerdo de un olvido".

domingo, 5 de julio de 2009

Ya te digo...


Una mañana de domingo resacosa puede remediarse y hasta mejorarse. ¡Forges es grande!

viernes, 26 de junio de 2009

Cabalga en busca de El Dorado

Ya conocéis mi afición, más mi amor, por los westerns y cuán difícil me resulta elegir los 5 mejores de la historia... Pero una cosa he notado: en esas difícilmente 5 elegidas, hay tres o cuatro en las que aparece él... "Seis pies de alto", inclinado hacia el costado, andares peculiares, siempre con su rifle y su pañuelo al cuello... Un físico inconfundible que dio vida a los héroes y antihéroes de las grandes llanuras desiertas: Tom Doniphon, Ethan Edwards, Cole Thornton, Ringo Kid... Un personaje, en resumen, que transmitía una sensación de seguridad, de poder y, en muchos casos de honestidad, amargura y soledad... No era un hombre sedentario, siempre llegaba a un lugar y se reencontraba con su pasado, para volver a dejarlo atrás, tenía raíces y, paradójicamente, no le aferraban a ninguna parte. Y siempre dejaba algún corazón encogido a su paso.
Bien, este mes de junio se cumplen 30 años de su muerte y por los homenajes que le hacen en algunos canales, han coincidido esta tarde dos de mis favoritas en televisión, Centauros del desierto y El Dorado, dos filmes muy distintos con algo muy común: la búsqueda. Y como me he dado cuenta de que en eso consiste un poco esto de vivir, en buscar, es por lo que se puede explicar este amor por un género, a priori, ajeno. Y hoy siento que tengo que decirlo: amo el western, adoro las películas de John Wayne y los grandes momentos de complicidad que he compartido con mi madre mientras las veía. Porque somos un poco como ese caballero alegre y audaz que de día y de noche cabalgando va y canta su canción, mientras sigue osado en busca de El Dorado... Montes de luna cruzando, bajando a valles de sombra y siempre cabalgando.





miércoles, 17 de junio de 2009

Reina de la Edad de Piedra

De vez en cuando me entran arranques de esos de: “sólo se vive una vez” y me da por pensar que carpe diem debería ser el himno de nuestros días. Sobre todo lo pienso cuando recuerdo cualquier cosa del pasado y empiezo a conjugar verbos, “si hubiera hecho aquello, habría lo otro”, y me asalta la idea de que desde el presente el pasado es mucho más sencillo y, por tanto, el presente que será pasado... En fin, eso.

Entonces me viene a la mente la frasecilla del maestro Yoda: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes... Aunque es esencialista, me río un poquillo al analizarla, eso sí, y el otro día se me ocurrió soltarla por ahí y me dijeron que sí, que era como decir: “El viajero que duda únicamente levanta polvo en el camino”.

Y yo, que siempre he sido un poco Segismunda, he estado reflexionando acerca de esto, acerca de todo el polvo que he levantado y, especialmente, estoy levantando en mi camino, mi eterno retorno al pasado a pesar del fuerte deseo de mirar al futuro y la dificultad para aceptar lo bueno y lo malo porque sí de la vida. En definitiva, aprender a perder y también a ganar, todo un arte.

De alguna manera, este ha sido uno de mis propósitos para el 2009: impedir que ese polvo me impida ver el árbol y el bosque y todo lo contingente y necesario. Porque, aunque esté haciéndome un guiño a mí misma, ya lo dice Queens of the Stone Age en Go with the flow: “perder es mejor que dudar”.

jueves, 11 de junio de 2009

Cosas que tienen flow

El otro día, en la radio, escuché que un locutor de RADIO 3 decía que lo que estaba oyendo (una banda sonora hiphopera) tenía mucho flow. No pude evitar recordar que hace tres años y algún día más, viviendo la vida granaína, tuvimos un cachondeo con el rollo este del flow (¿os acordáis?) y pasó eso que, de vez en cuando, sucede: ¡Todo tenía flow! Incluso llegó el anuncio de Bruce Lee (Water can flow or it can crash. Be water, my friend!) que comenzó una oleada zen alrededor, ohhmmmmm!

Empty your mind. Shapeless, like water. If you put water into a cup, it becomes the cup. You put water into a bottle and it becomes the bottle. You put it in a teapot it becomes the teapot. Now, water can flow or it can crash. Be water my friend”
[Vacía tu mente. Libérate de las formas. Como el agua. Pon agua en una taza y será la taza. Pon el agua en una botella y será la botella. Ponla en una tetera y será la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Sé agua, amigo]

Así que, hace algunas noches me acosté pensando en todas esas cosas que lo tienen, haciendo una lista, algo que he descubierto me gusta hacer: I love CANON! He aquí algunas:

1. Cada cosa que Humphrey suelta por su bogart en El sueño eterno, es pura rapsodia para mis oídos.
2. El retorno del Dream Team: flow en el césped.
3.Quevedo en sus sonetos, porque su llama sabe nadar (f-l-u-y-e) la agua fría.
4. Mi abuela haciendo su ronda de preguntas: ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Por qué?
5. Algunos capítulos de Lost.
6. “Tengo un trato” de la Mala María.
7. Las razones que se me ocurren para mirar hacia delante y también hacia atrás.
8. Cuando vas al volante, disfrutando de tu música y de la carretera, con una buena brisa y un sol sobre las montañas.
9. Los chistes que Diane Keaton y Woody Allen encadenan en Misterioso asesinato en Manhattan.
10. Los mails que nos enviamos con cualquier motivo: quedar para un cine, motivar para un viaje, proponer canciones del verano, reivindicar otras... Cualquiera! Si bien es cierto, rara vez conseguimos dejar el asunto claro...
Y, en fin, tantas cosas hay alrededor, dentro y fuera, con flow, que para acabar propongo algo que fluye en unas u otras direcciones, como decía Borges: “los íntimos dones que no enumero”. Y ahí queda eso... ¿Y en vuestras vidas? ¿Qué tiene flow? [Dígase moviendo la cabeza de un lao pa’l otro, acompañada con un movimiento undoso del brazo derecho].

viernes, 22 de mayo de 2009

El mar es un azar



Cuando comencé con este blog, tenía una idea rondando mi cabeza... Pensaba que a lo mejor, para cambiar el rumbo, podía bastar con lanzar una moneda al viento o una botella al mar... En ese momento, me parecía algo casi revolucionario: ¿quién, en estos tiempos de crisis, se atrevería a tirar sus euros tan alegremente? ¿Cómo arriesgar el corazón dándolo ya por perdido? ¿Y si el mar, presumido, te devuelve la botella tal cual? No sé cómo, esas dos imágenes, la moneda y la botella, vinieron a mí y me hicieron sentir libre... Libre en el azar, una paradoja.

Pues, el otro día, recordando a Mario Benedetti me topé con un poema titulado "Botella al mar", en realidad, he descubierto que se trata de dos poemas, uno de 1979 y otro de 1986.


BOTELLA AL MAR (1979)
Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.


BOTELLA AL MAR (1986)

El mar es un azar,
¡qué tentación echar una botella al mar!
Poner en ella, por ejemplo,
un brillo, un barco sin velamen y una espiga,
sobrantes de lujuria, algún milagro y un folio rebosante
de noticias.
Poner un verde, un duelo, una proclama,
dos rezos y una cábala indecisa;
el cable que jamás llegó a destino
y la esperanza pródiga y cautiva;
El mar es una azar
¡qué tentación echar una botella al mar!
Poner en ella, por ejemplo,
un tango que enumerara todos los pretextos para
apiadarse de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño,
poner promesas como sobresaltos
y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor de los siglos que los sigue como un perro.
El mar es un azar,
¡qué tentación echar una botella al mar!
Poner en ella, por ejemplo,
un naipe, un afiche de Dios -el de costumbre-,
el tímpano vanal del horizonte, el reino de los cielos
y las nubes,
poner recortes de un asombro inútil,
un lindo vaticinio de agua dulce,
una noche de rayos y centellas y el saldo de veranos y de azules.
El mar es un azar,
¡qué tentación echar una botella al mar!
Pero en esta botella navegante
sólo pondré mis versos en desorden,
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre
y un niño la descubre y la destape,
y en lugar de estos versos halle flores y alertas
y corales y baladas
y piedritas del mar y caracoles.
El mar es un azar,
¡qué tentación echar una botella al mar!

Y encontrar este poema, con este título y con lo que nos canta, me ha parecido algo bello e inesperado, fruto de este azar que tantas cosas provoca y que nos hace mantener la esperanza, pródiga y cautiva porque, a veces, nuestras botellas llegan hasta niños, que ordenan nuestros versos... Qué, si no, esperamos desde aquí...

lunes, 18 de mayo de 2009

Son los ríos que van a dar en la mar

Me parece tan impactante la semana de pérdidas que llevamos que no he podido resistirme a escribir algo. Primero fue Antonio Vega, creador de bellísimas canciones como Azul o La chica de ayer, y al que se homenajeó en los bares este fin de semana, no podía ser de otra manera, despertando la emoción y poniendo un poco de esa nostalgia en nuestros ojos. Después, este sábado, me encontré con una mirada inconfundible, inquisitiva, directa. Carlos Castilla del Pino abandonaba este mundo, no sin dejar testimonio de su existir en dos volúmenes, Pretérito imperfecto y Casa del Olivo. El primero de ellos nos lo recomendaron en la facultad como ejemplo de buena autobiografía y, la verdad, la minuciosidad de su relato no deja indiferente, no sólo como testimonio de su tiempo, sino como ejemplo de cómo las personas nos sobreponemos a la dureza de la vida. Además, siempre me gustó su título, la idea de que el pasado es como es, sí, y no se puede modificar, una obviedad que a veces pasamos por alto.
Por último, esta mañana me encuentro con que es Mario Benedetti el que se marcha, dejando el mundo mejor de lo que se encontró, eso sí. No me gusta esto de los obituarios, pero no podía pasar sin hablar de la huella que dejan en nuestra vida tantas personas, desde la distancia y sin saberlo. Se preguntaba el poeta qué les queda a los jóvenes, cuando todo alrededor niega el progreso, el sueño...
tender manos que ayudan/abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente

Y sí, eso nos queda a todos, que no es poco, recuperar el habla y la utopía para salir de nuestro laberinto, para construir sin hormigón.

Esta primavera tiene alguna esquina rota, pero está en todas partes y se irá y luego volverá, para irse otra vez, llevándose tantas cosas y dejándonos tantas otras.

lunes, 4 de mayo de 2009

Girls just want to have fun

En esta hermosa primavera que estamos teniendo, como se dice por estos lares, más "primaverano" que otra cosa, una comienza a apreciar esas maravillosas e infinitas posibilidades del presente que Ballard proponía en su credo y que leí aquí...

Si hacemos caso a los clásicos, que organizaban el mundo en tríadas (punto masónico), de las tres famosas ruedas de la Fortuna, la única que estaba en permanente movimiento era la del presente, mientras que las demás eran estáticas, claro. No hay pasado y no hay futuro, todo es presente. Y en este desconcertante devenir que es la vida, tienen sentido algunas pequeñas cosas, que en mi exist-ir conectan mucho más con el lado hedonista. En fin, qué digo que no dijera Cindy Lauper: sólo queremos un poco de diversión.
Este pasado fin de semana, he disfrutado de algo de eso en el SOS 4.8, que ha tenido este año buenos grupos, sí, pero que, sobre todo, ha sido la perfecta excusa para disfrutar de tres grandes cosas juntas: las noches de mayo, la música y los colegas. Aunque han pasado pocos días, ha dado tiempo suficiente para comentarios de todo tipo, fotogramas de esos momentos formidables que nos hacen sonreír y pensar, como los abuelos en los bares: "si no fuera por estos raticos...".
Bueno, pues como estoy enganchada a este sentimiento, voy a escoger momentos musicales de lo que nos dejó este festival, y para no traicionar a la tan traicionada tradición, van a ser tres, ¡mira! Todos ellos, por supuesto, tienen mucho que ver con nuestro (mi) cronotopo sentimental:
1. Prodigy, haciéndome pensar, con su ritmo loco, que en el fondo y en la superficie soy, como mínimo, dual, a lo Morrissey: techno blood, indie heart!
2. Keane, que con Somewhere only we know me tocó el corazón, aunque suene cursi y me hizo recordar ese lugar al que queremos ir y volver, aunque ya estemos en él.
3. Russian Red, un grupo al que voy a escuchar más a partir de su buen directo... En la mente tengo No past land: "If your hands and my hands strolled together around...", que tanto emocionó a mi alrededor. And still...
Podría hablar también de El Guincho, con sus ritmillos afro-vacacionales, como habéis comentado algunos, que nos pusieron en solfa a nosotros y a los que nos rodeaban con esa estupenda ¡conga-conga! o del remember-Trainspotting de Underworld...
Al final, soy una pequeña traidora... Piromanilla y cazadora furtiva...

viernes, 24 de abril de 2009

Si cristalinas las fuentes son





Creo que hace diez años exactos (curiosamente un número redondo), estuve por primera vez en las Fuentes del Marqués, en Caravaca, un lugar precioso que, según dicen, pudo inspirar unos versos a San Juan de la Cruz, uno de los mejores poetas amorosos en español:




¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!


Bueno, pues es un lugar mágico, sin duda, donde sientes algo de eso que dices y suena a tópico: paz, equilibrio, comunión... Pero que no puedes evitar decir. Hace diez años fuimos durante el invierno, época de gran frescor lugareño, con las hojas marrones que habían caído de los árboles cubriendo todo el sendero... Y ahí escuché a San Juan hablar de las fuentes que reflejan el deseo escondido de unos ojos que aman, que adoran... A los místicos les gusta lo extremo.

Pues hace dos semanas, regresé, esta vez en medio de una primavera que estallaba, algo ventosa, pero con un sol increíble y unos colores llenos de paz, de buenos deseos. Y me estoy acordando del panteísmo, esto de que se ve a dios en todas las cosas, pero a mí me pasa con el deseo, que lo veo en los árboles, en el sol, en el color... Deseo de ir más allá, como Fray Luis, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo... Sabiendo que no se puede ir más allá sin estar algo preso.

miércoles, 1 de abril de 2009

Neo-con

Hoy me siento muy neo-con... No me gusta Bush, que, por otra parte, ya es mala historia. No me gusta Cheney ni los de la Asociación del Rifle, no me gusta Aznar, ni Aguirre... Pero me gusta mi gente, me gustan mis fokin-expertos, me gusta la vida:

"no es más rico el que más lleva,
sino el que algo tiene y lo conserva,
sin enfriarlo, sin olvidarlo en un cajón..."
Millonaria en ilusiones que estoy. Estaré.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Time to pretend

Vienen tiempos (más bien se van) carnavaleros y yo, yo misma, tengo la sensación de que es tiempo de fingir, de ficción. Y de que no existe la disputa entre la carne y la abstinencia, entre el hedonismo y la introspección. Que somos duales y lo sabemos. Pero fingimos no serlo, al menos por carnaval. Y jugamos a ser otra cosa distinta que al final es la misma. Que el disfraz se convierte en un traje cualquiera cuando nos representa. Re-pre-sen-ta.

martes, 17 de febrero de 2009

Por cierto

¿Qué haremos, qué harán, el día en el que decir adiós sea una despedida? ¿Habrá un día en el que se lance esa moneda por última vez? Creo que lo habrá y no está lejos. Ser una botella en el mar no es como ser una isla. Por cierto, bonita canción la de Morrissey.

domingo, 8 de febrero de 2009

Sintonizar

Por cosas de la vida, he vuelto al instituto, no como en Peggy Sue se casó, aunque me encantaría viajar en el tiempo, ¿a quién no (McFly)? Pero sí he entrado en contacto con las jóvenes promesas adolescentes, eso que un día fuimos, y he notado que en algunas cosas somos muy parecidos. Me gustó comprobar cómo, por ejemplo, Extremoduro sigue siendo un grupo de referencia, que consideran un clásico y me gustó más todavía que me empujara esto a escucharlos de nuevo. En mis tiempos, conocí los temas más famosos del grupo y no profundicé más allá, aunque lo que oía me gustaba y me parecía complejo en conceptos y forma. Vamos, llegué a la conclusión de que aunque tuvieran imágenes muy bestias, algunas de las metáforas eran increíblemente bellas y que expresaban el abandono y el amor de una manera brutal en su belleza. Últimamente he escuchado una canción del último disco que me parece estupenda: Primer movimiento: el sueño. Y me ha atrapado, qué cosa, hasta el punto de escucharla sin parar, vamos, el rollo de siempre. Y es que hay una cosa que dice y me da mucha cosica:
Buscando mi destino,
viviendo en diferido,
sin ser, ni oír ni dar,
y a cobro revertido
quisiera hablar contigo
y así sintonizar...

Lo importante que es sintonizar, conectar, coincidir. Sin eso, ni se encuentra el destino, ni se es, ni se oye. Da gusto escuchar una canción que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor.



sábado, 31 de enero de 2009

Lo más evidente

Sólo llevamos un mes del nuevo año y en lo más crudo del crudo invierno ya hemos tenido algún día de sol, un recuerdo anticipado de la primavera. Y tengo la sensación de que con esos días claros vendrá más luz, en todos los sentidos. Me vienen a la mente frases como: "otros días vendrán", "espero la casualidad definitiva", "tengo que acostarme más temprano"... En fin, de todo tipo, y junto a ellas otras que han llegado hace poco a mi vida. Recuerdo, por ejemplo, un fragmento de Jorge Guillén, que creo, os comenté a algunos:
Ser henchido de ser jamás empieza
ni termina. Amor: tú siempre añades.
Creo en la Creación más evidente.
Y estos tres versos, no sé por qué, me parecieron una revelación. Una gran verdad. Y han llenado de luz mi entendimiento que ha estado un poco ofuscado, por así decirlo. Nunca se pierde, siempre se gana.

lunes, 26 de enero de 2009

Botellas en el mar

Como en cierta ocasión dije, creo que un blog representa algo así como un diario para mí y no de esa clase que usamos para recordar, para traer a un presente futuro lo actual, sino para comprender el cómo y el por qué de algunas cosas. De mí misma. Probablemente, el sentimiento con el que yo, yo misma e Irene comienza este blog, no sea otro que incertidumbre. ¿Moneda al viento? Creo que el azar (¿necesidad, orden, destino?) juega un papel importante en todo esto, de ahí que nada me parezca definitivo, en el sentido de directo. Quizá crea que somos monedas en el viento, botellas en el mar. Quizá no. Quizá sólo escriba esto para aclarar otras cosas. Y tened por seguro que serán cosas que dan cosica. Qué si no hay en esta vida...