Este fin de semana voy a ver si atravieso los montes o el monte, que con uno no está mal. Buena compañía, aire fresco, ejercicio y, como petición, un buen trasvase de energía solar. Ya está bien de tanta divagación cervecera y ruidista, por mucho que me guste.
El ejemplo de Fray Luis, la vida retirada, libre de celo, de odio, de esperanzas, de recelo, me parece extrema y, peor, ABURRIDA, no por el entorno sino por la tranquilidad moral, por la ausencia de conflicto... No es que yo sea una reina del drama, lectores modelo, sabéis que no, pero para estar libre de celo, hay que pasar de puntillas por todo. Aun así, capto la idea de que desde la naturaleza las cosas se ven de otra manera, como cuando pasa el tiempo y nos da la perspectiva buena.
El ejemplo de Fray Luis, la vida retirada, libre de celo, de odio, de esperanzas, de recelo, me parece extrema y, peor, ABURRIDA, no por el entorno sino por la tranquilidad moral, por la ausencia de conflicto... No es que yo sea una reina del drama, lectores modelo, sabéis que no, pero para estar libre de celo, hay que pasar de puntillas por todo. Aun así, capto la idea de que desde la naturaleza las cosas se ven de otra manera, como cuando pasa el tiempo y nos da la perspectiva buena.
Los Planetas han logrado con su Ópera egipcia transmitir ese sentimiento, particularmente con la canción que da título a este post... Cuántas veces creímos morir de pena, antes de celebrar nuestra suerte... Y es que no veo amargura en esta canción, a pesar de quiénes la cantan, del tema en cuestión y de lo de "tendrás que llorar por mí", porque, siendo sinceros y conscientes, es nuestro deber y salvación, sufrir por aquellos actos propios que han dañado a ajenos. No es la única, pero sí es otra manera de llegar a las alturas.
Creí morirme de pena
cuando no querías verme.
Creí morirme de pena
y ahora bendigo mi suerte,
de no tenerte a mi vera,
de no tenerte a mi vera.
Y atravesando los montes
salí de Málaga un día,
y atravesando los montes
oí una voz que decía:
“chiquillo, no me conoces
tanto como me querías”,
tendrás que llorar por mí
tiene que llegar el día
en el que llores por mí,
lo mismo que yo estuve llorando
cuando te fuiste de aquí.


