lunes, 6 de diciembre de 2010

Tres semanas antes de Navidad

Falta poco para la Navidad y para el final de este 2010. Quizá por ello, porque hay que pegar la traca final de la fiesta, escuchar una buena canción antes de que enciendan las luces, pedir un deseo antes de tragar la última uva y brindar por los buenos momentos pasados y futuros, quizá por ello, merezca la pena decir la verdad, sólo porque es Navidad y en Navidad se dice la verdad. Y así poner en práctica un propósito para el 2011: acercarnos. Con todo el riesgo, sin que nos paralice el miedo, sin que nos precipitemos preparando el corazón coraza. Para qué dejarlo para 2011, por qué no finalizar el año por todo lo alto.

Nunca tendríamos que dar lugar a deberle a alguien una canción de amor. La merezca o no, hoy es siempre todavía.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La entrada del/en el otoño

Según la Wikipedia:

"Las Gimnopedias (griego Γυμνοπαιδία, Gumnopaidía), literalmente «la fiesta de los niños desnudos») eran festividades religiosas celebradas en Esparta, en julio-agosto, en honor de Leto y de sus hijos, Apolo Pitio y Artemisa".

También es el título de unas obras para piano de Erik Satie. Maravillosas...





Sin embargo, a mí las gymnopédies no me parecen hechas para julio y agosto, como las griegas. Tienen un color y un sabor propios del otoño. Y son inseparables de una película de Woody Allen que adoro: Otra mujer.

"¿Un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?"

domingo, 19 de septiembre de 2010

La dialéctica

Al nacer, rompemos los lazos que nos unen a la vida ciega que vivimos en el vientre materno, en donde no hay pausa entre deseo y satisfacción. Nuestra sensación de vivir se expresa como separación y ruptura, desamparo, caída en un ámbito hostil o extraño. A medida que crecemos esa primitiva sensación se transforma en sentimiento de soledad. Y más tarde, en conciencia: estamos condenados a vivir solos, pero también lo estamos a traspasar nuestra soledad y a rehacer los lazos que en un pasado paradisíaco nos unían a la vida. Todos nuestros esfuerzos tienden a abolir la soledad. Así, sentirse solos posee un doble significado: por una parte consiste en tener conciencia de sí; por la otra, en un deseo de salir de sí. La soledad que es la condición misma de nuestra vida, se nos aparece como una prueba y una purgación, a cuyo término angustia e inestabilidad desaparecerán. La plenitud, la reunión, que es reposo y dicha, concordancia con el mundo, nos esperan al fin del laberinto de la soledad.

El lenguaje popular refleja esta dualidad al identificar a la soledad con la pena. Las penas de amor son penas de soledad. Comunión y soledad, deseo de amor, se oponen y complementan. Y el poder redentor de la soledad transparenta una oscura, pero viva, noción de culpa: el hombre solo 'está dejado de la mano de Dios'. La soledad es una pena, esto es, una condena y una expiación. Es un castigo, pero también una promesa del fin de nuestro exilio. Toda vida está habitada por esta dialéctica.

"La dialéctica de la soledad",
en El laberinto de la soledad de Octavio Paz


Parece que hay luz al final del túnel, al otro lado del río... No todo está perdido.


lunes, 30 de agosto de 2010

Cosas que nunca (te) dije (I)

Hay cosas que nunca se dicen, bien porque uno no quiere oírlas (demasiado chungas para los propios oídos), bien porque uno no tiene la oportunidad de vivir la parte de historia que daría sentido a tales relatos. No obstante, he decidido que voy a lanzar a este mar todas aquellas cosas que nunca dije, digo o diré. Porque no hay nada peor que dejarlo dentro con la angustia de pensar que lo has dejado dentro para siempre (con lo relativo que es un absoluto "siempre" o "nunca").





Esta sólo es una de esas cosas, ¿habrá toda una serie? Hummmmmm...

viernes, 6 de agosto de 2010

Plan para ferragosto

En verano hay siempre algún día o algunos, en los que me entra la desidia, el aburrimiento e incluso una minitristeza que no diré "sin motivos" (algún día haré un "post confesional" sobre las razones aparentes, ocultas y probables para las bajonas). Estos días pasados han sido de este tipo y me he sentido desenfocada, pero he conseguido darle la vuelta a la tortilla con el simple acto de ponerme en movimiento, subirme al coche y tirar para la playa, que está tan cerca, y cargarme con la energía del sol y unos cuantos chapuzones. Además ya hablé en una ocasión del poder terapéutico del mar cuya existencia es un regalo, no podría decirlo mejor que Borges:

Por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos
y un epitafio de los vikings

No obstante, como es una época de exilios voluntarios, periplos por el mundo y dispersión general, suele suceder que llega un día en el que te encuentras solo en la ciudad, sin mucho que hacer y con menos ganas... Así que, este post previene contra esos momentos, en los que tenemos que estar como se dice sumariamente en La Habana, así:




Me parece un buen lema para aplicar a muchas cosas: "Vigilantes y combativos"...

Bueno, sin más ni más, propongo varios planes para enriquecer los veranos y supervitaminar y mineralizar nuestras vidas:

1. Decir a todos los planes que nos propongan y que tengan que ver con salir de la cueva, no ceder ante la pereza, extraer todo el meollo a la vida, que diría Thoreau.

2. Practicar algún deporte, como el senderismo cósmico, aunque cuidado, porque según el estado físico y mental la tensión puede caer en picado:




3. Engancharse a una buena serie de TV, como Mad Men. (*Cuidado: si te gusta fumar pero te lo has prohibido o si nunca lo has hecho, prepárate para verte con un old-fashioned en la izquierda y un pitillo en la derecha... No en vano la serie habla sobre publicidad, y las tabaqueras pueden darles las gracias: desde que no fumo, nunca he echado tanto de menos un pito, unoooo, unooo detrás de otrooo!)

4. Practicar el baile, en serio, porque como ritual de llamada de atención del macho o hembra, está bastante olvidado a pesar de su efectividad. Yo ya estoy practicando uno nuevo. Para hacer la performance completa se necesitaría algo de atrezzo, pero podemos suplir la fruta con una buena tarima. Adriano Celentano, desde hoy "el meneíllos", da una lección avanzada de casi 3 minutos de cómo bailando es más productivo que una máquina:




Y ojo con el mensaje de la cancioncilla: "sei forte e vincerai, vincerai, vincerai!!" (la peli: Il bisbetico domato, buenas risas para una noche de verano).

5. Salir a una terraza a tomar un mojito, quizá más de uno, sin prisa y dejar que sea el camarero el que te diga cuándo tienes que irte a casa o cambiar de bar.

6. Ver las fotos de los viajes propios y ajenos y disfrutar con la narración de las aventuras y las risas compartidas.

7. Encontrar un libro que te atrape y te haga pasar unas cuantas siestas pegado a él.

8. Intentar ponerte moreno, sobre todo si no es tu tono de piel, como a mí me pasa, ya que requiere energía, tiempo (que de eso se trata, de emplearlo) y mucha crema protectora... Además, por poco que sea, favorece y en el proceso puedes encontrarte con gente que tiene el tono de piel de la vecina de Algo pasa con Mary y, gracias a ello, conformarte con el ligero tueste que has logrado.

9. Ir al cine a ver "el" estreno del verano. No me refiero a Eclipse, sino a Origen de Christopher Nolan, que según suele suceder con sus pelis, aunará enigmas con calidad narrativa. No obstante, hace un par de veranos fui a ver El incidente, aplicando esas dos cualidades a M. Night Shyamalan, cuyos films anteriores me agradan, y he de decir que aún no sé si la peli era de catástrofes a lo Aeropuerto 77 o un acercamiento cómico a lo mismo como Aterriza como puedas, para muestra:







10. Conectarte al facebook, messenger y demás redes sociales, para comprobar que están cerradas por vacaciones, al menos durante el fin de semana, lo cual es positivo: toda esa gente está viviendo!!

Y bueno, la verdad, no se me ocurren muchas más... Quizá escribir una entrada de blog bastante larga, en la que puedas ocupar algún rato escribiendo las chorradas que te gusta hacer... O recordar esos veranos que has pasado y han sido geniales e intentar repetir aplicando la fórmula del presente. Ahí queda eso...

martes, 3 de agosto de 2010

Ethos antrophos daimon

"Así, frente a la turbamulta que se precipita a recoger los dones del mundo, ventajas, fortuna, posición, me quedé siempre a un lado, no para esperar, como decía mi hermana, a que acabaran, porque sé que nunca acaban o, si acaban, que nada dejan, sino por respeto a la dignidad del hombre y por necesidad de mantenerla; y no es que crea no haber cometido nunca actos indignos, sino que éstos no los cometí por lucro ni por medro. Verdad que la actitud puede parecer a algunos tontería, y no ha dejado de parecérmelo también a mí bastantes veces. Pero ya lo dijo hace muchos siglos alguien infinitamente sabio: "carácter es destino".

Luis Cernuda concluía así el Historial de un libro, el comentario en prosa a uno de los más grandes poemarios de la historia, La Realidad y el Deseo. Y desde entonces no dejo de darle vueltas al aforismo, cuyo origen rastreé hasta llegar a Heráclito: Ethos antrophos daimon. Estamos rodeados de miles de circunstancias que nos condicionan, de situaciones azarosas que tuercen y hacen converger nuestros caminos, pero al final de toda decisión, de toda actuación y pensamiento estamos nosotros mismos, y más, nuestro carácter.

En fin, reflexionar sobre el carácter propio es algo fundamental, pero no por el simple ejercicio ególatra que supone, sino por lo mucho que aclara nuestros aciertos y errores, los vicios y las virtudes (el "Conócete a ti mismo" que hay inscrito en el Templo de Apolo en Delfos). Y lo que este Ethos antrophos daimon me ha hecho cuestionar, no es tanto la necesidad de ese autoconocimiento, como el temor de no poder justificarme mi vida sin tener en cuenta la responsabilidad de mi propia actitud. No sabré de dónde vengo ni a dónde voy, pero quizá sí sé algunas razones de por qué estoy donde estoy. Empiezo a entender por qué llamaban a Heráclito "el oscuro".

martes, 6 de julio de 2010

En terapia

Estamos en un momento en el que las series de televisión gozan de la calidad de un buen largometraje (por supuesto, con excepciones). En realidad, esto ya comenzó en su día con Los Soprano, Sexo en Nueva York o A dos metros bajo tierra y llegó hasta el boom con el estreno de Perdidos, Mujeres desesperadas, Anatomía de Grey, Dexter o la genial The Wire. Yo me confieso consumidora, creo que es la palabra, porque actualmente sigo más series de las que debiera y, como el gordo cabrón, he entrado en un círculo vicioso y no sé si yo las consumo a ellas o ellas a mí. La verdad es que había algo que hace seis años me preocupaba... Comenzaban series como las que he mencionado antes y, por el éxito que se les auguraba y se confirmaba en la audiencia, ya hablaban de la cantidad de temporadas que tendrían...

Y yo tenía sentimientos contradictorios (aquí me voy a poner un poco Santa Teresa ), porque por una parte no entendía que fueran a alargarnos DURANTE SEIS AÑOS con una intriga constante, pero por otro lado, pensar que alguna vez acabara me daba pena y también alivio... ¿Quién no se acuerda de los chuchucientos capítulos de las telenovelas cuando se pusieron de moda? Podías ver toda una semana y, practicando un resumen mental, veías que no había sucedido absolutamente nada. Y no diréis que vosotros no habéis visto ningún culebrón... ¡No osaréis!

A lo que iba, en 2004 hubo un importante estreno de productos que tenían en común una duración, unos 40 minutos, y una trama que enganchaba. Los mejores consiguieron sobrevivir a la huelga de guionistas y durar hasta hoy en día, si bien es cierto, actualmente algunos de ellos deberían pensar en echar la persiana por agotamiento de la fórmula. Un ejemplo de este último es Anatomía de Grey, que reconozco es algo folletinesca desde su comienzo, pero que tiene algunos personajes que me agradan y algunas reflexiones interesantes. ¿La pega? Después de seis temporadas, el personaje que te parecía interesante, empezó a parecerte antipático, para después volver a gustarte... No es que una pierda coherencia, es que las temporadas han estirado lo imposible y como consecuencia, se les ha restado credibilidad a los personajes y a las situaciones.

En el caso contrario, podemos hablar de las que ya han finalizado su emisión, casos como A dos metros bajo tierra, The Wire o Perdidos (además de Los Soprano o Sexo en Nueva York), series que considero redondas porque, he aquí la conclusión, supieron acabar lo empezado: tiene mucho mérito poner fin a una fórmula exitosa en el momento apropiado. Además, hablar de cada una de ellas ocuparía mucho más espacio del que querría para esta entrada.

En definitiva, toda esta introducción, tan larga (cuánto me gustará hablar de series!) para recomendar una que sigo en los últimos meses: En terapia (In treatment). Premisas para ver esta serie:

- Su protagonista es Gabriel Byrne
- Rodrigo García es productor ejecutivo y dirige algunos de los episodios
- La HBO produce
- Aparece la siempre estupenda Dianne Wiest
- Cada capítulo dura aproximadamente unos 20 minutos y...
- Es una sesión de terapia que tiene en común al terapeuta en cuestión y a los pacientes, cuatro por semana (uno por episodio)

Y esas son algunas razones, porque al fin y al cabo las más importantes, para ver una peli o una serie o leer un libro o escuchar un grupo, las encontramos cuando nos aproximamos a ellas, cuando las vemos, las leemos o escuchamos.

A mí esta serie me gusta (aparte de por Gabriel Byrne que es uno de esos actores que me gustan en todo lo que hacen: Muerte entre las flores, Sospechosos habituales, etc), porque me hace reflexionar sobre mí misma y los demás, cómo somos, por qué reaccionamos de determinada manera ante ciertas cosas, por qué es más lo que nos une que lo que nos separa y, especialmente, porque enseña que nadie, ni siquiera tu terapeuta, lo tiene todo claro ni en su vida, ni en la tuya, que desde el papel que representamos y vivimos, hay una incertidumbre común e inherente al ser humano. Así lo expresa Paul Weston (Gabriel Byrne) en un momento:

"Conocemos las reacciones, las aversiones, lo que idealizan, lo que difaman. (...) Me pregunto todas las veces si sé... si sé de verdad lo que creo saber sobre la vida de mis pacientes".

Eso, que somos un misterio (ya lo decía Juncal, torero, piropeador y filósofo de la vida, "¡misterios!").





"What am I supposed to do now?"

viernes, 18 de junio de 2010

Moneda al viento, esa vieja dama

Es una verdad universalmente reconocida que todo no está bajo nuestro control, que el caos que supone el azar, para muchos un orden (llamémoslo destino, causalidad, fortuna), no es más que un vaso para mezclar, un cubata (?) que a veces está un poco cargado y otras no lleva suficiente. Que a veces estamos en la cuerda floja (de ahí la fotografía a la cabecera) y no sabemos por qué nos hemos subido, aunque sospechamos que es la emoción lo que nos engancha a ella. Y, sin embargo, cuando pones el empeño en algo que no funciona, cuando descubres que la intención no es suficiente para tener éxito, lo único que te queda es el dichoso azar... Apelar al orden cósmico, a la música matemática que se esconde en nuestra trayectoria pasada, presente y futura: "todo sucede por algo".

No pongo mis esperanzas (ni ganas) en que alguien esté manejando los hilos del devenir ahí arriba, pero esta idea de una razón de la sinrazón me gusta. Aunque solo sea por echar otra vez la moneda al viento.



viernes, 7 de mayo de 2010

Atravesando los montes

Este fin de semana voy a ver si atravieso los montes o el monte, que con uno no está mal. Buena compañía, aire fresco, ejercicio y, como petición, un buen trasvase de energía solar. Ya está bien de tanta divagación cervecera y ruidista, por mucho que me guste.

El ejemplo de Fray Luis, la vida retirada, libre de celo, de odio, de esperanzas, de recelo, me parece extrema y, peor, ABURRIDA, no por el entorno sino por la tranquilidad moral, por la ausencia de conflicto... No es que yo sea una reina del drama, lectores modelo, sabéis que no, pero para estar libre de celo, hay que pasar de puntillas por todo. Aun así, capto la idea de que desde la naturaleza las cosas se ven de otra manera, como cuando pasa el tiempo y nos da la perspectiva buena.
Los Planetas han logrado con su Ópera egipcia transmitir ese sentimiento, particularmente con la canción que da título a este post... Cuántas veces creímos morir de pena, antes de celebrar nuestra suerte... Y es que no veo amargura en esta canción, a pesar de quiénes la cantan, del tema en cuestión y de lo de "tendrás que llorar por mí", porque, siendo sinceros y conscientes, es nuestro deber y salvación, sufrir por aquellos actos propios que han dañado a ajenos. No es la única, pero sí es otra manera de llegar a las alturas.



Creí morirme de pena
cuando no querías verme.
Creí morirme de pena
y ahora bendigo mi suerte,
de no tenerte a mi vera,
de no tenerte a mi vera.
Y atravesando los montes
salí de Málaga un día,
y atravesando los montes
oí una voz que decía:
“chiquillo, no me conoces
tanto como me querías”,
tendrás que llorar por mí
tiene que llegar el día
en el que llores por mí,
lo mismo que yo estuve llorando
cuando te fuiste de aquí.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Todo te lo puedo dar menos el amor, Baby


Me encanta La fiera de mi niña y esta escena (junto con la de la cárcel), creo que por méritos sobrados, la hacen merecedora de ocupar un buen lugar en la historia del cine. Nunca ser friki (sin usar tal término) fue tan hilarante, ni ser torpe tan productivo. Esta heredera, loca de atar, descoloca al paleontólogo aséptico interpretado por este gran comediante que es Cary Grant. Screwball comedy en estado puro...

Qué buena la canción... Qué buenos Katherine Hepburn y Cary Grant, en cualquier película, aunque ésta e Historias de Filadelfia se llevan la palma. La manera en que esta obra de Howard Hawks (o Sucedió una noche o Las tres noches de Eva...) mejora mi humor, no tiene precio y la convierte en un filme moderno, vivo, intemporal. Si lo que decía Peter O’Toole en no recuerdo qué película, “Dying is easy, comedy is hard”, es cierto, morir no es un problema, sobre todo si es de risa, pero qué difícil es lograrla (la risa, por supuesto).

En fin, tanto me gusta esta película que si tuviera un leopardo, lo llamaría Baby. Que podría verla una y otra vez. Que en los días más cuerdos, no me importaría volverme un poco loca con ella. Que de alguna forma hace que la vida sea un poco más bella y más inocente.

martes, 13 de abril de 2010

Ni te cases ni te embarques

Nada más escribir la fecha esta mañana... Castaña! Martes y trece! Y toda la mañana nublada con chispeo. Y me han ninguneado en el curro. Y se me ha quedado colgado el ordenador. Y me ha costado un buen rato conseguir que arrancara. Y parece que también se han colgado de mi módem. Y si tuviera un circo, me crecerían los enanos. Como dice el Grupo de Expertos, no obstante, yo qué sé, si eso luego ya veré... ¡Venga! No dejaré que me rompan el karma tantas sandeces.
Y no es que sea yo muy supersticiosa, no al menos de lo típico: espejos rotos, amarillo chillón, paraguas girando, salero derramado y qué sé yo más. Estas cosas hasta me hacen gracia. Lo que no me gusta es que se creen más condicionantes externos o internos, que el azar es a veces ya muy cabroncete y juega malas pasadas. Que cuando crees en cosas que no entiendes, sufres. Ya lo dice Stevie (esta cancion me apaña el día):


Superstition aint the way!

No obstante, yo que sé... Si eso ni te cases ni te embarques, ¡venga!

viernes, 26 de marzo de 2010

Lobo-muchacho

He estado escuchando estos días el Hombre Lobo de Eels, recomendado por el Rei. Y me ha encantado. Y ahora que vienen tiempos trompeteros, que no sé por qué me parecen melancólicos, un poquillo, voy a colocar esta canción que es rebonica. Para todos los que tengan un sueño, mejor varios, en estos tiempos de realismo extremo. A veces en nuestros sueños estamos más seguros, a veces nos persiguen y no podemos correr, pero, como canta Kevin Johansen, qué lindo que es soñar, soñar no cuesta nada...



Qué cool es este lobo-muchacho! Y qué lecturas me hace!

jueves, 18 de febrero de 2010

Not afraid

Dicen que es una hueste de jinetes
o una escuadra de infantes o una flota
lo más bello en la tierra, mas yo digo
que es la persona amada.

Safo


Precioso poema, grande en su sencillez, como todas las cosas que nos tocan. Llegó el momento, ahora sí, de dejar de cantar la rosa y hacerla florecer en el poema.

viernes, 12 de febrero de 2010

Bebida espiritosa

¿Por qué esta canción y no otra? Porque esta noche las calles serán nuestras (eso me dice Richard) y porque me pone de muy buen humor...



no one else can haunt me the way that you can haunt me...


Y esta otra porque es la primera canción que escuché de este artista, bien temprano, en mi coche, hacia el trabajo... Y me llenó de fuerza y pensé que el whisky nunca me había proporcionado antes ese empuje. Claro, es que no era Ballantine's. Era otra bebida más espiritosa: Richard Hawley.


don't need no valentines, don't need no roses...



Ay, me da que la noche es nuestra...

miércoles, 10 de febrero de 2010

82-28

Y si todos nuestros días están numerados, ¿por qué seguir contando?
If I change my way of living
and If I pave my streets with good times
will the mountain keep on giving


Gracias por llenar mis calles de tan buenos momentos que no importan los días ni los años.

sábado, 30 de enero de 2010

Esa señora

Últimamente, cada vez que hago una de mis bromas absurdas, me da por pensar que podría hacer con ella un grupo en el facebook. La pena es que estoy segura de que ya existe, que no he inventado nada nuevo, jo! Sobre todo, cuando te has encontrado con los más descabellados, algunos de los cuales me han hecho reír mucho, como el de las “señoras que quedan para ir a andar” o “señoras que llevan una bolsa en la cabeza cuando llueve”. Aparte del evidente toque kitsch, creo que se debe a que me recuerdan a mi infancia porque, por si no os habíais percatado, el friki no nace, se hace. Y es que se cruzó ante mí uno que decía: “mi madre también miente con la hora cuando me despierta”, y es algo que la mía no hace nunca, ni recuerdo, pero esa mentirijilla me ha recordado a otras que dificultaban mi comprensión del mundo adulto, o del mundo en sí. “¿Qué hora es? La ciento tres”, “¿Qué hay de comer? Lechugas romanas”, “¿A dónde vais? A la leva del higo pala” y todo con el mero objetivo de hacer rabiar. Y es que tardé años en saber lo que era una lechuga de Roma, ni más ni menos, que igual que las que había en el frigorífico. Ni digo la poca gracia que me hacía eso de “la ciento tres” (y aunque es cierto que qué más me daba la hora que era, venga ya, son ganas de crear incertidumbre). Y lo de los higos de pala, bueno, corramos un estúpido velo, porque ya era yo carlanca (dícese en mi pueblo de los que tienen edad sobrada para comprender las cosas) cuando, harta de ver las paleras, caí en la cuenta de la referencia. No obstante, creo que debería darle las gracias por haberme creado misterios a partir de lo más cotidiano. En fin, “señoras que dicen mentiras a sus hijos que crean misterios al estilo de Cortázar”. Qué homenaje... ¡Ahí es ná!

domingo, 24 de enero de 2010

¿Qué va a pasar ahora?

- Es cierto que soy viejo –repuso Govinda-, pero nunca he dejado de buscar y nunca dejaré de hacerlo: creo que tal es mi destino. Y me parece que también tú has buscado. ¿Quisieras decirme unas palabras, honorable?

- ¿Qué podría decirte, oh venerable? –replicó Siddhartha-. ¿Quizá que buscas demasiado y que a fuerza de buscar ya no encuentras?

- ¿Cómo así? –preguntó Govinda.

- Cuando alguien busca –dijo Siddhartha-, suele ocurrir que sus ojos sólo ven aquello que anda buscando, y ya no logra encontrar nada ni se vuelve receptivo a nada porque sólo piensa en lo que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo. Pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos. Tú, honorable, quizás seas de verdad un buscador, pues al perseguir tu objetivo no ves muchas cosas que tienes a la vista.
Siddhartha, Hermann Hesse

Este es el último libro que he leído y me ha tocado de una manera especial. La búsqueda es un lugar común, quién no ha pensado en el dichoso verbo y en si la vida está en función de un objetivo. Me acuerdo siempre de El árbol de la ciencia, una novela que leímos muchos en COU y que, en tal coyuntura, representaba una revelación (“Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz adonde dirigirse ¿qué se hace con la vida?”). Y es casi gracioso, porque en aquel entonces nuestros problemas existenciales eran más un anticipo de lo que vendría después, que una realidad. Quizá por ello Siddhartha es también una novela muy apreciada por el público adolescente, porque surgió en un momento crítico para Hesse, unos años de dudas personales provocadas por la contemplación de la irracionalidad humana, de la vergüenza y la aniquilación. Era 1922 y la Primera Guerra Mundial ya había acabado, y no sabían que otra estaba por llegar. Otras.

Y ciertamente a muchos parecerá algo manida como idea, pero la vida no deja de ser un conflicto en el que parece que tienes que buscar algo que ya habías encontrado (o no) y se te había perdido sin saber. Y aunque en alguna ocasión así me lo ha parecido, que la vida es una búsqueda, me he dado cuenta de que puede serlo para muchos, quizá para todos en algunos momentos, pero no para mí, no ahora, no aquí, porque tal como dice Siddhartha a Govinda, de tanto perseguir una cosa, dejas atrás muchas otras en el camino. O lo que es lo mismo, el árbol (científico o no) te impide ver el bosque, ese mismo que ahora me parece maravilloso. Y lo más importante, observar, disfrutar, engrandecer el presente, porque como dice Rick en Casablanca, “sigue siendo una historia sin final, ¿qué va a pasar ahora?".




martes, 12 de enero de 2010

Aunque sean dos semanas

Y para comenzar este 2010, que no me atrevo a gafar llamando esperanzado o prometedor, una preciosa canción de un grupo al que pienso escuchar mucho. Porque no importa el tiempo ni el espacio, que por ahí llaman relativos. Porque hay que guardarse un poco de esa rutina de cada día, en la que tanta belleza encontramos, a veces, y tanto nos empuja hacia delante. Porque en dos semanas puedes vivir toda una vida y en dos años ni darte cuenta de esas cien que han pasado. Porque hay que hacerlo fácil y recorrer un poco de camino, aunque sea la cuarta parte de una mitad. Porque hay que quedarse para el otro. Porque se han quedado para ti.




Ahorra para todos los días
Un malestar de rutina
Justo como ayer
Te dije que me quedaría

¿Lo harías siempre?
¿Quizá alguna vez?
¿Hacerlo fácil?
Tómate tu tiempo

Piensa en todas las formas
Por un momento
Justo como ayer
Te dije que me quedaría

Cada vez que lo intentas,
Un cuarto de media milla,
Justo como ayer
Te dije que me quedaría.

¿Lo harías siempre?
¿Quizá alguna vez?
¿Hacerlo fácil?
Tómate tu tiempo.