lunes, 30 de agosto de 2010

Cosas que nunca (te) dije (I)

Hay cosas que nunca se dicen, bien porque uno no quiere oírlas (demasiado chungas para los propios oídos), bien porque uno no tiene la oportunidad de vivir la parte de historia que daría sentido a tales relatos. No obstante, he decidido que voy a lanzar a este mar todas aquellas cosas que nunca dije, digo o diré. Porque no hay nada peor que dejarlo dentro con la angustia de pensar que lo has dejado dentro para siempre (con lo relativo que es un absoluto "siempre" o "nunca").





Esta sólo es una de esas cosas, ¿habrá toda una serie? Hummmmmm...

viernes, 6 de agosto de 2010

Plan para ferragosto

En verano hay siempre algún día o algunos, en los que me entra la desidia, el aburrimiento e incluso una minitristeza que no diré "sin motivos" (algún día haré un "post confesional" sobre las razones aparentes, ocultas y probables para las bajonas). Estos días pasados han sido de este tipo y me he sentido desenfocada, pero he conseguido darle la vuelta a la tortilla con el simple acto de ponerme en movimiento, subirme al coche y tirar para la playa, que está tan cerca, y cargarme con la energía del sol y unos cuantos chapuzones. Además ya hablé en una ocasión del poder terapéutico del mar cuya existencia es un regalo, no podría decirlo mejor que Borges:

Por el mar, que es un desierto resplandeciente
y una cifra de cosas que no sabemos
y un epitafio de los vikings

No obstante, como es una época de exilios voluntarios, periplos por el mundo y dispersión general, suele suceder que llega un día en el que te encuentras solo en la ciudad, sin mucho que hacer y con menos ganas... Así que, este post previene contra esos momentos, en los que tenemos que estar como se dice sumariamente en La Habana, así:




Me parece un buen lema para aplicar a muchas cosas: "Vigilantes y combativos"...

Bueno, sin más ni más, propongo varios planes para enriquecer los veranos y supervitaminar y mineralizar nuestras vidas:

1. Decir a todos los planes que nos propongan y que tengan que ver con salir de la cueva, no ceder ante la pereza, extraer todo el meollo a la vida, que diría Thoreau.

2. Practicar algún deporte, como el senderismo cósmico, aunque cuidado, porque según el estado físico y mental la tensión puede caer en picado:




3. Engancharse a una buena serie de TV, como Mad Men. (*Cuidado: si te gusta fumar pero te lo has prohibido o si nunca lo has hecho, prepárate para verte con un old-fashioned en la izquierda y un pitillo en la derecha... No en vano la serie habla sobre publicidad, y las tabaqueras pueden darles las gracias: desde que no fumo, nunca he echado tanto de menos un pito, unoooo, unooo detrás de otrooo!)

4. Practicar el baile, en serio, porque como ritual de llamada de atención del macho o hembra, está bastante olvidado a pesar de su efectividad. Yo ya estoy practicando uno nuevo. Para hacer la performance completa se necesitaría algo de atrezzo, pero podemos suplir la fruta con una buena tarima. Adriano Celentano, desde hoy "el meneíllos", da una lección avanzada de casi 3 minutos de cómo bailando es más productivo que una máquina:




Y ojo con el mensaje de la cancioncilla: "sei forte e vincerai, vincerai, vincerai!!" (la peli: Il bisbetico domato, buenas risas para una noche de verano).

5. Salir a una terraza a tomar un mojito, quizá más de uno, sin prisa y dejar que sea el camarero el que te diga cuándo tienes que irte a casa o cambiar de bar.

6. Ver las fotos de los viajes propios y ajenos y disfrutar con la narración de las aventuras y las risas compartidas.

7. Encontrar un libro que te atrape y te haga pasar unas cuantas siestas pegado a él.

8. Intentar ponerte moreno, sobre todo si no es tu tono de piel, como a mí me pasa, ya que requiere energía, tiempo (que de eso se trata, de emplearlo) y mucha crema protectora... Además, por poco que sea, favorece y en el proceso puedes encontrarte con gente que tiene el tono de piel de la vecina de Algo pasa con Mary y, gracias a ello, conformarte con el ligero tueste que has logrado.

9. Ir al cine a ver "el" estreno del verano. No me refiero a Eclipse, sino a Origen de Christopher Nolan, que según suele suceder con sus pelis, aunará enigmas con calidad narrativa. No obstante, hace un par de veranos fui a ver El incidente, aplicando esas dos cualidades a M. Night Shyamalan, cuyos films anteriores me agradan, y he de decir que aún no sé si la peli era de catástrofes a lo Aeropuerto 77 o un acercamiento cómico a lo mismo como Aterriza como puedas, para muestra:







10. Conectarte al facebook, messenger y demás redes sociales, para comprobar que están cerradas por vacaciones, al menos durante el fin de semana, lo cual es positivo: toda esa gente está viviendo!!

Y bueno, la verdad, no se me ocurren muchas más... Quizá escribir una entrada de blog bastante larga, en la que puedas ocupar algún rato escribiendo las chorradas que te gusta hacer... O recordar esos veranos que has pasado y han sido geniales e intentar repetir aplicando la fórmula del presente. Ahí queda eso...

martes, 3 de agosto de 2010

Ethos antrophos daimon

"Así, frente a la turbamulta que se precipita a recoger los dones del mundo, ventajas, fortuna, posición, me quedé siempre a un lado, no para esperar, como decía mi hermana, a que acabaran, porque sé que nunca acaban o, si acaban, que nada dejan, sino por respeto a la dignidad del hombre y por necesidad de mantenerla; y no es que crea no haber cometido nunca actos indignos, sino que éstos no los cometí por lucro ni por medro. Verdad que la actitud puede parecer a algunos tontería, y no ha dejado de parecérmelo también a mí bastantes veces. Pero ya lo dijo hace muchos siglos alguien infinitamente sabio: "carácter es destino".

Luis Cernuda concluía así el Historial de un libro, el comentario en prosa a uno de los más grandes poemarios de la historia, La Realidad y el Deseo. Y desde entonces no dejo de darle vueltas al aforismo, cuyo origen rastreé hasta llegar a Heráclito: Ethos antrophos daimon. Estamos rodeados de miles de circunstancias que nos condicionan, de situaciones azarosas que tuercen y hacen converger nuestros caminos, pero al final de toda decisión, de toda actuación y pensamiento estamos nosotros mismos, y más, nuestro carácter.

En fin, reflexionar sobre el carácter propio es algo fundamental, pero no por el simple ejercicio ególatra que supone, sino por lo mucho que aclara nuestros aciertos y errores, los vicios y las virtudes (el "Conócete a ti mismo" que hay inscrito en el Templo de Apolo en Delfos). Y lo que este Ethos antrophos daimon me ha hecho cuestionar, no es tanto la necesidad de ese autoconocimiento, como el temor de no poder justificarme mi vida sin tener en cuenta la responsabilidad de mi propia actitud. No sabré de dónde vengo ni a dónde voy, pero quizá sí sé algunas razones de por qué estoy donde estoy. Empiezo a entender por qué llamaban a Heráclito "el oscuro".