Creo que hace diez años exactos (curiosamente un número redondo), estuve por primera vez en las Fuentes del Marqués, en Caravaca, un lugar precioso que, según dicen, pudo inspirar unos versos a San Juan de la Cruz, uno de los mejores poetas amorosos en español:
¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!
Bueno, pues es un lugar mágico, sin duda, donde sientes algo de eso que dices y suena a tópico: paz, equilibrio, comunión... Pero que no puedes evitar decir. Hace diez años fuimos durante el invierno, época de gran frescor lugareño, con las hojas marrones que habían caído de los árboles cubriendo todo el sendero... Y ahí escuché a San Juan hablar de las fuentes que reflejan el deseo escondido de unos ojos que aman, que adoran... A los místicos les gusta lo extremo.
Pues hace dos semanas, regresé, esta vez en medio de una primavera que estallaba, algo ventosa, pero con un sol increíble y unos colores llenos de paz, de buenos deseos. Y me estoy acordando del panteísmo, esto de que se ve a dios en todas las cosas, pero a mí me pasa con el deseo, que lo veo en los árboles, en el sol, en el color... Deseo de ir más allá, como Fray Luis, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo... Sabiendo que no se puede ir más allá sin estar algo preso.

Yo disfruté mucho allí una vez que fui. La verdad es que me has metido ganas, cuando quieras nos vamos a pasar el día allí.
ResponderEliminarPor cierto, mira esto: http://www.youtube.com/watch?v=R1MiVbor11U
Hiela la sangre.
PD: estaba deseando ya que volvieras con tu blog.
Muchas gracias, rei! Es precioso, los pelos de punta!
ResponderEliminarTe tomo la palabra y nos vamos para allá cuando quieras.