En esta hermosa primavera que estamos teniendo, como se dice por estos lares, más "primaverano" que otra cosa, una comienza a apreciar esas maravillosas e infinitas posibilidades del presente que Ballard proponía en su credo y que leí aquí...
Si hacemos caso a los clásicos, que organizaban el mundo en tríadas (punto masónico), de las tres famosas ruedas de la Fortuna, la única que estaba en permanente movimiento era la del presente, mientras que las demás eran estáticas, claro. No hay pasado y no hay futuro, todo es presente. Y en este desconcertante devenir que es la vida, tienen sentido algunas pequeñas cosas, que en mi exist-ir conectan mucho más con el lado hedonista. En fin, qué digo que no dijera Cindy Lauper: sólo queremos un poco de diversión.
Este pasado fin de semana, he disfrutado de algo de eso en el SOS 4.8, que ha tenido este año buenos grupos, sí, pero que, sobre todo, ha sido la perfecta excusa para disfrutar de tres grandes cosas juntas: las noches de mayo, la música y los colegas. Aunque han pasado pocos días, ha dado tiempo suficiente para comentarios de todo tipo, fotogramas de esos momentos formidables que nos hacen sonreír y pensar, como los abuelos en los bares: "si no fuera por estos raticos...".
Bueno, pues como estoy enganchada a este sentimiento, voy a escoger momentos musicales de lo que nos dejó este festival, y para no traicionar a la tan traicionada tradición, van a ser tres, ¡mira! Todos ellos, por supuesto, tienen mucho que ver con nuestro (mi) cronotopo sentimental:
1. Prodigy, haciéndome pensar, con su ritmo loco, que en el fondo y en la superficie soy, como mínimo, dual, a lo Morrissey: techno blood, indie heart!
2. Keane, que con Somewhere only we know me tocó el corazón, aunque suene cursi y me hizo recordar ese lugar al que queremos ir y volver, aunque ya estemos en él.
3. Russian Red, un grupo al que voy a escuchar más a partir de su buen directo... En la mente tengo No past land: "If your hands and my hands strolled together around...", que tanto emocionó a mi alrededor. And still...
Podría hablar también de El Guincho, con sus ritmillos afro-vacacionales, como habéis comentado algunos, que nos pusieron en solfa a nosotros y a los que nos rodeaban con esa estupenda ¡conga-conga! o del remember-Trainspotting de Underworld...
Al final, soy una pequeña traidora... Piromanilla y cazadora furtiva...

No hay comentarios:
Publicar un comentario