Mi infancia es un recuerdo de un patio, el de mi abuela... Es también el olor a arroz con leche, las regañinas de mi tía abuela María y el gesto siempre cariñoso de su hermana Carmen... Es el juego de las veintiuna y los balones atrapados en el tejado... Mi abuelo viendo deportes (todos) en la televisión y mi abuela trajinando de un sitio a otro... Son mis hermanos y mis primos haciendo de unos metros todo un campo de futbito... Los domingos de invierno en el cine, a ver cualquier película, sin prejuicios... Los veranos azules con nuestras bicis, gorras y tremendos rodillazos... Las noches jugando a polis y cacos, despreocupados, libres, seguros... Los cumpleaños con sandwiches de nocilla, los mezcletes (¿qué sale de la coca-cola, la fanta naranja y el limón?) y la ilusión de quedarte una noche más tarde de las diez a ver una película... Son también mis padres en su cuchicheo nocturno, contándose el día... Y también son las series de televisión, desde el Equipo A hasta Brigada central, pasando por la historia de amor favorita, la que preludiaba lo que sería mi afán por el género televisivo: Norte y Sur. Y es Orry Main, no... Es Patrick Swayze. Por eso, no sólo por cinefilia, también por la propia vida de uno, por lo que llamamos educación sentimental, no he podido evitar pensar en todo lo lejano y, en apariencia, perdido, que nos ha hecho como somos y nos emociona. Y nos acompaña. A pesar de la distancia, el tiempo y el adiós.
mis favoritos de 2019
Hace 6 años


Para mí su gran papel siempre será el de Bodhi, y así es como quiero recordarlo. Ese final internándose en el mar contra la gran ola imposible...
ResponderEliminarSí, es un enfoque espiritual del surf y él está genial. Lástima que no hiciera más cine en los últimos tiempos.
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