- Es cierto que soy viejo –repuso Govinda-, pero nunca he dejado de buscar y nunca dejaré de hacerlo: creo que tal es mi destino. Y me parece que también tú has buscado. ¿Quisieras decirme unas palabras, honorable?
- ¿Qué podría decirte, oh venerable? –replicó Siddhartha-. ¿Quizá que buscas demasiado y que a fuerza de buscar ya no encuentras?
- ¿Cómo así? –preguntó Govinda.
- Cuando alguien busca –dijo Siddhartha-, suele ocurrir que sus ojos sólo ven aquello que anda buscando, y ya no logra encontrar nada ni se vuelve receptivo a nada porque sólo piensa en lo que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo. Pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos. Tú, honorable, quizás seas de verdad un buscador, pues al perseguir tu objetivo no ves muchas cosas que tienes a la vista.
Siddhartha, Hermann Hesse- ¿Qué podría decirte, oh venerable? –replicó Siddhartha-. ¿Quizá que buscas demasiado y que a fuerza de buscar ya no encuentras?
- ¿Cómo así? –preguntó Govinda.
- Cuando alguien busca –dijo Siddhartha-, suele ocurrir que sus ojos sólo ven aquello que anda buscando, y ya no logra encontrar nada ni se vuelve receptivo a nada porque sólo piensa en lo que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo. Pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos. Tú, honorable, quizás seas de verdad un buscador, pues al perseguir tu objetivo no ves muchas cosas que tienes a la vista.
Este es el último libro que he leído y me ha tocado de una manera especial. La búsqueda es un lugar común, quién no ha pensado en el dichoso verbo y en si la vida está en función de un objetivo. Me acuerdo siempre de El árbol de la ciencia, una novela que leímos muchos en COU y que, en tal coyuntura, representaba una revelación (“Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz adonde dirigirse ¿qué se hace con la vida?”). Y es casi gracioso, porque en aquel entonces nuestros problemas existenciales eran más un anticipo de lo que vendría después, que una realidad. Quizá por ello Siddhartha es también una novela muy apreciada por el público adolescente, porque surgió en un momento crítico para Hesse, unos años de dudas personales provocadas por la contemplación de la irracionalidad humana, de la vergüenza y la aniquilación. Era 1922 y la Primera Guerra Mundial ya había acabado, y no sabían que otra estaba por llegar. Otras.
Y ciertamente a muchos parecerá algo manida como idea, pero la vida no deja de ser un conflicto en el que parece que tienes que buscar algo que ya habías encontrado (o no) y se te había perdido sin saber. Y aunque en alguna ocasión así me lo ha parecido, que la vida es una búsqueda, me he dado cuenta de que puede serlo para muchos, quizá para todos en algunos momentos, pero no para mí, no ahora, no aquí, porque tal como dice Siddhartha a Govinda, de tanto perseguir una cosa, dejas atrás muchas otras en el camino. O lo que es lo mismo, el árbol (científico o no) te impide ver el bosque, ese mismo que ahora me parece maravilloso. Y lo más importante, observar, disfrutar, engrandecer el presente, porque como dice Rick en Casablanca, “sigue siendo una historia sin final, ¿qué va a pasar ahora?".


Otra postura que me gusta es la de ir rechazando lo que no nos gusta para encontrar aquello que buscamos, que no es otra cosa que estar bien, vamos, sin lo que no nos gusta.
ResponderEliminarPues sí, quitar lo malo que estorba en el camino es un gran paso. A partir de ahí, todo son 'oleadas de tranquilidad' jajaja
ResponderEliminarOye, amigo, tenemos que hablar de esa pedazo de canción que colgaste y de esa perturbadora película que es 'La cinta blanca'. Vaya contraste!