miércoles, 5 de mayo de 2010

Todo te lo puedo dar menos el amor, Baby


Me encanta La fiera de mi niña y esta escena (junto con la de la cárcel), creo que por méritos sobrados, la hacen merecedora de ocupar un buen lugar en la historia del cine. Nunca ser friki (sin usar tal término) fue tan hilarante, ni ser torpe tan productivo. Esta heredera, loca de atar, descoloca al paleontólogo aséptico interpretado por este gran comediante que es Cary Grant. Screwball comedy en estado puro...

Qué buena la canción... Qué buenos Katherine Hepburn y Cary Grant, en cualquier película, aunque ésta e Historias de Filadelfia se llevan la palma. La manera en que esta obra de Howard Hawks (o Sucedió una noche o Las tres noches de Eva...) mejora mi humor, no tiene precio y la convierte en un filme moderno, vivo, intemporal. Si lo que decía Peter O’Toole en no recuerdo qué película, “Dying is easy, comedy is hard”, es cierto, morir no es un problema, sobre todo si es de risa, pero qué difícil es lograrla (la risa, por supuesto).

En fin, tanto me gusta esta película que si tuviera un leopardo, lo llamaría Baby. Que podría verla una y otra vez. Que en los días más cuerdos, no me importaría volverme un poco loca con ella. Que de alguna forma hace que la vida sea un poco más bella y más inocente.

2 comentarios:

  1. Jejeje, a mí también me gusta mucho, venga venga, a qué estás esperando, propón un cineforum que nadie se acuerda ya.....

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  2. No sé yo si los ánimos opositores están para pelis... Pero, desde luego, después de ver una de estas, te sientes como Jack en 'Titanic': "Soy el rey del mundooooooo" jajaja

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